Homenaje a mis amigos viajeros

Durante el año 2012, en mi primer año de estudios en Valdivia, decidí practicar y mejorar mi inglés intercambiado idiomas a través de Internet. Así fue como pude conocer a varias personas de Alemania, Estados Unidos, Francia y Japón. Nunca llegamos a generar una amistad fuerte y el contacto se perdió con el tiempo, pero ellos representan mis primeros intentos de interactuar con personas fuera de Chile.

Creo que todas las cosas están relacionadas y nada es casualidad. Por lo tanto, pienso que cada persona que conocemos durante nuestra vida, aparece en el momento correcto para que recibamos algo de ellos o para que nosotros les entreguemos algo. Algunos de ellos se quedan y otros se tienen que ir…

Por eso, en esta publicación quiero hacer un reconocimiento especial a esos amigos, chilenos y extranjeros, que -sin querer- inspiraron este proyecto y que ahora están lejos, pero que llegaron en el momento correcto, dejando recuerdos y experiencias, que me ayudaron a definir un nuevo rumbo para mi vida.

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“INACTION IS NOT AN OPTION”

Alexandra, Alemania. Una chica alemana que vino de intercambio a la UACH (Valdivia) durante septiembre y diciembre del 2012. Ella fue la primera persona extranjera con la que compartí en persona. Debíamos hablar en inglés la mayor parte del tiempo, porque su español era muy básico, casi nulo. Cuando me preguntó por la Patagonia, yo le respondí que solo conocía algunos pocos lugares y ella sorprendida me dijo “¿Qué? Pero si tú vives ahí… ¿¡Cómo no conoces el lugar donde vives!?” Fue un momento incómodo, pero era cierto, no conocía el lugar donde nací. Teníamos la misma edad pero ella ya había viajado mucho por el mundo, y en mi caso, lo más lejano que conocía en ese tiempo era Valdivia y una pequeña parte de la patagonia argentina. Además, me regaló una pulsera que trajo de un viaje a EEUU y dice “Inaction is not an option”, es decir: Hacer nada no es una opción. Este pequeño mensaje y el compartir con ella, fue muy inspirador y depositó en mi la inquietud de hacer algo genial para ayudar a los demás y también para lanzarme a viajar por otros lugares y conocer otras realidades.

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Mark en la costanera de Valparaíso, Quinta Región.

Mark, EEUU. Un chico estadounidense muy viajero y con muchas cosas que contar. Él vino a enseñar inglés a través del programa “Inglés Abre Puertas” (donde los extranjeros ayudan a los profesores de inglés) en una escuela de San Antonio, cerca de Valparaíso. En agosto de 2013, viajé a conocerlo en persona, ya que nos habíamos conocido por Internet. Además aproveché de compartir un buen tiempo con otros amigos de Valparaíso (era la primera vez que viajaba tan al norte de mi país). Me inspiró con su historia personal y me dio una idea genial, que hoy evolucionó y será parte importante en el futuro de ViveAysén.

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Junto a Sam, Leo y unas amigas ayseninas, tras un día de kayak por el Río Simpson.

Sam y Leo, Chile. A principios del año 2014, fue la primera vez que alojé amigos viajeros en mi casa. Ambos son primos y a uno de ellos los conocí en un grupo de Fobia Social en Facebook (año 2013). Al compartir con ellos pude entender que con cosas simples se puede llegar a hacer algo grande, sobretodo cuando los recursos escasean. Mi historia de superación personal fue muy impactante para uno de ellos, quien sufría de fobia social. Su visita significó un antes y después en mi vida, donde rompí muchos esquemas y desde aquí comenzó a formarse ViveAysén.

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Marta en la costanera de Puerto Varas.

Marta, Polonia. Esta amiga polaca vino de vacaciones a Valdivia durante agosto y septiembre de 2015. Su idioma -el polaco- es muy difícil de aprender, porque se escribe de una forma y se pronuncia de otra, la verdad es todo un desafío. Gracias a ella pude apreciar la importancia del inglés, porque sabía muy poco español y a pesar de esa barrera, pudimos compartir sin mayor dificultad. Esta experiencia me hizo reflexionar lo siguiente: ¿el idioma y la cultura puede ser una barrera para compartir con otros?

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Bea en la cima del Cerro Cordón, Puerto Aysén.

Bea, España. Una estudiante de medicina que vino a realizar sus practicas en el hospital de Valdivia. Ella me acompañó en mi viaje de vuelta a Aysén en octubre de 2015, durante unas mini vacaciones que tuvo. Su visita es de mucha importancia porque fuimos a lugares que nunca había conocido antes en la patagonia aysenina, nada más y nada menos que en un Suzuki Maruti. Fue una gran hazaña y yo también fui un turista. Con este viaje aprendí a valorar todo lo que me rodea.

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Acompañando y despidiendo a Kuan en su último día por Valdivia.

Kuan, Malasia. Sin duda, este amigo viajero ha sido el más loco, impactante e inspirador de todos. A él lo conocí gracias a Bea en agosto de 2015, porque se estuvo alojando en el hospedaje donde ella estaba. Se trata de un médico cicloturista que viajó desde Santiago hasta Aysén en bicicleta. Su viaje lo realizó con un motivo espiritual donde buscaba la introspección, desconectarse del mundo, un crecimiento personal y una valoración trascendental de su familia y futura esposa.

Fue gracias a Lalo -el dueño de la casa donde yo me alojaba- que pudimos recibir a Kuan y entregarle alojamiento por otros días en Valdivia. El tiempo que compartí con él fue muy breve pero potente a la vez, me enseñó algunas cosas de su cultura (muy diferente a la nuestra), tips de fotografía, caminamos por Valdivia y también pedaleamos juntos. Nuevamente fue el idioma inglés lo que nos ayudó a entendernos, porque hablaba muy poco español.

Él visitó Puerto Aysén y se quedó a alojar en mi casa, pero yo no estaba y fue recibido por mi madre como si fuera un hijo. Lo gracioso fue que ellos no se entendían, porque mi madre no habla inglés. Aún así, disfrutó mucho su estadía en este rincón de la región.

Al llegar a la Patagonia Aysenina, Kuan tuvo que pasar por momentos muy difíciles que solamente él conoce y dimensiona, pero que pudo superar. Creo que esas experiencias le ayudaron a crecer mucho como persona.

Kuan es un tipo tremendamente feliz con las cosas simples de la vida y eso es lo que rescato de él.

information18 Puedes conocer un poco más sobre él y de su aventura, aquí: Bikepacking South America (Facebook)

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Yo, JiaMei y Matilde en un evento del aniversario de Puerto Aysén.

Matilde (Alemania) y JiaMei (EEUU). A ambas las conocí a través de Bea. Las dos son chicas extraordinarias: por una parte, Matilde es una alemana pequeña y delgada, pero con una fortaleza interior y un corazón muy grande, y por otra; JiaMei es una estadounidense con rasgos asiáticos muy bondadosa y con una gran humildad para aprender cosas nuevas. Durante nuestro viaje en enero de 2016 conociendo parte de la patagonia aysenina -nuevamente en el aperrado Suzuki Maruti- en Villa Cerro Castillo vimos una frase que a mi me dejó pensando y decía: “No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande” Esta frase caló hondo y generó un click en mi interior, confirmándome que las cosas bien intencionadas y con un propósito claro que beneficia a los demás, tienen un impacto trascendental. Matilde y JiaMei son las primeras testigos del nacimiento oficial de este proyecto y también son las primeras en participar en él.

Quizás muchas de las cosas que aprendí de cada uno de ellos son muy obvias, pero para mí significaron un tremendo impacto y marcaron un rumbo a seguir. Lo único que puedo decirles a todos ellos es: ¡Muchas gracias! Sus vidas me impactaron de forma positiva y fueron un tremenda inspiración =)

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